Trabajando con Cai en Sidney

Duras últimas 4 mañanas de trabajo... el despertador de Nati suena a las 5 am y ella se despierta y me avisa que a las 5:05 va a volver a sonar, así que me quedan 5 minutos más, uno por cada hora que me gustaría seguir durmiendo. Me levanto con frío pero "decidido", casi como el burrito Ortega ante Van Der Sar en Francia 98. Me cambio con el mismo humor que el burrito en el vestuario, agarro lo que necesito, llaves, billetera con la maravillosa tarjeta para trenes, colectivos y ferrys, tanta fuerza... (opal card), mochila con las botas de trabajo que apestan a salsa de tomate desde el primer día de trabajo (baratas safety boots, dignas de un papel protagónico en otra anécdota acerca de la confianza de los australianos), y celular, que prácticamente sólo uso para escuchar música (the tallest man on earth, Ismael Serrano, Drexler, Negramaro, Lucas Magnin y Kings of convenience, entre otros), ya que no tiene crédito, y whatsapp a penas funciona por minutos cuando lo reinicio en casa, pero bueno, al menos sirve para comunicarme con Nati y coordinar encuentros cerca de la Opera House, si ella sale más temprano de su trabajo, o para recordar las cosas que hacen falta comprar en el súper, cosas que también merecen notas a parte, y premios de cocina internacional, en especial los postres...
En fín, luego voy a desayunar a la cocina con todo casi listo, preparo un sandwich para llevar al trabajo y tener un "almuerzo", a veces Nati se pega una vuelta con sus pelos revueltos, como a mi me encanta, para ver cómo viene todo y para llenar la mañana de muuucha ternura :) Chequeo en el celular cuántos minutos faltan para que pase el colectivo a 2 cuadras de casa y según lo que diga desayuno rápido o tranquilo... es decir, que desayuno rápido y salgo. Es muy de noche y todavía se ve el cielo estrellado. Siento como si estuviera yendo al Rally. Hay humedad, poco movimiento, autos con las luces prendidas... Creo que todos los días de mi vida que me levanté tipo 4 o 5 me dio la sensación de estar yendo a ver el rally, con poco sol, mucho frío, familia y amigos, una hermosa sensación. Quizás sea que la primera vez que me levanté así de temprano en mi vida fue para hacer eso y de allí me quedó la asociación y el grato e irremplazable recuerdo.
Luego de caminar hasta la parada del 380, 381 o 333, pensando en cómo voy a hacer para ir a ver el Rally acá en Australia, espero unos minutos escuchando música y veo a más personas de las que podrían imaginarse, corriendo, o andando en bici, a las 5:40 de la mañana. Pareciera ser que gran parte de la gente que vive acá dedica mucho tiempo a hacer ejercicio y así es que se ve gente muy saludable, o así parece. Me tomo el colectivo que llega con poca gente, saludo al chofer con un "Good morning" y me siento. En 10 o 15 minutos llego a la estación de trenes en Bondi Junction, y bajo las escaleras mecánicas rápidamente para agarrar el tren que por lo general sale en 2 o 3 minutos, y busco entre los muchos asientos libres, del vagón de 2 pisos, uno para tres personas donde poder ponerme bien cómodo y leer... así es, un libro, de esos de papel y tinta de los que supe escapar muy bien hasta llegar acá. No sé si será por la falta de diálogo en español en el trabajo, o porque a este autor lo puedo entender bien, no como a la chinita que creo que me va a hacer echar de la fábrica, pero leo. Papá, Mamá, Máximo, Laura, estén orgullosos! Echi, lo siento, te dejé solo, pero por un rato no más... sólo porque tengo que hacer algo durante tantos viajes en tren y colectivo :P Así que leo un poco, 25 minutos hasta Sydenham, ahí me bajo y emprendo la caminata de 5 cuadras hasta Birch & Waite, mientras veo algunos aviones pasar a pocos metros de mi exuberante cabellera. Es fantástico a veces ver pasar aviones de 4 turbinas tan cerca. El aeropuerto está a pocos kilómetros y no dejo de maravillarme cuando los veo pasar tan cerca. No les saco la vista de encima hasta que ya los veo lejos, y hasta llego a frenar la marcha para contemplarlos mientras pasan... eso siempre y cuando no tengo que correr para no llegar tarde, como ha pasado alguna vez. En ese caso pongo "The pretender" de Foo fighters y corro como la pulga en tiempo adicionado. Llego a la puerta de la empresa "Hi, this is Camilo coming to work", cuando llego a horario, y "Hi this is auyghkofihew coming to work", cuando llego tarde, y la puerta siempre abre igual. Agarro mi uniforme, saludo a todos los que cruzo en el camino, llego al vestuario y me cambio. Dejo la mochila en el locker sin cerradura, y todo vestido de blanco y con una redecilla en la cabeza para que no se caigan los pelos en la comida, me reporto a la reunión de las 6:30 donde se discuten temas de calidad, seguridad y demás, del día anterior. Ah, lo de la redecilla es para todos, no sólo para mi por algo en particular :P... luego de la reunión que se lleva acabo de pie, en algún idioma entre el inglés y el hindú, o inglés y chino, dependiendo quién la de, nos disponemos a trabajar.
Yo he tenido la suerte de que he trabajado con distintas personas dentro de esta empresa, en mis cortas 4 semanas. Es decir, me han puesto en distintos puestos ayudando a distintas personas en distintas tareas, en diversos horarios, así que he conocido a muchas personas, se sus nombres (algo que aunque parezca tonto es poco común), me han mandado a hacer distintas cosas cada día, cada uno de ellos, y me han hablado en distintos idiomas también. Así que sería muy difícil contarles todo lo que he hecho, y describir a todas las personas con las que he tenido contacto trabajando. Pero bueno, como este es un relato que comenzó a las 5 am, les cuento que todos los días que fui a trabajar en ese horario fue para ayudar en la cocina, o sea, preparando las comidas y condimentos que luego se envasan y empaquetan. La mayoría de esas mañanas trabajé con William, un chino de unos 50 o 60 años supongo, que en todo el día me dirá 50 palabras en inglés, de las que entenderé 20, y 25 son repetidas para que entienda, el resto son señas, o cosas que me señala en un papel para que le vaya a buscar en el depósito, como ser 20 bolsas de azúcar de 25 kilos, o cajas de 10 o 20 kilos de tomate, bolsas de cebolla en trozos, cacao, sal, etc...
No se preocupen que no las alzo a todas, por ahora, sino que las voy a buscar con un carrito o me llevo un palet entero con un paletjet, paletcheck, o como sea que se llame, pero así suena en los labios de un hindú, Sachim, que me enseñó el término y que es el encargado de darle las tareas a los empleados casuales, como yo. Él también me había puesto a trabajar con William en mi segundo día de trabajo, hace varias semanas, haciendo salsa de tomate en cocinas (ollas) de 600 kilos. Esa hora en la que trabajé con William la pasé mal, tal vez porque era mi segundo día, o porque no le entendía nada y me parecía que hacía todo mal, pero bueno, había entrado en un horario en el que a William le quedaba una hora no más y luego fue reemplazado por Mohamed y Domingo. Mohamed es un hindú mala onda que te habla cuando quiere y que a veces parece buena onda, por lo general al final del día, así que todavía no defino si es de los buenos, de los mala onda, los ortiva, o si está muy harto de estar ahí. Y Domingo es un filipino que para mí recibió su nombre en honor a Perón, aunque él dice que es porque nació un Domingo. Es uno de los más piolas de todos. Muy buena onda, siempre saluda contento y habla bastante. Es Juan Fernández Filipino jaja Uno de los pocos que sabe mi nombre, siempre dispuesto a ayudar, o a asumir el riesgo de equivocarse él, en vez de mandarme a mí a hacer moco. Tanto lo habrá escuchado decirme "Camilo", que cuando se quiso mostrar piola, Mohamed, se me acercó y me preguntó si se decía /amigo/... yo entendí que me preguntaba si "amigo" estaba bien pronunciado como /amigo/, porque quería hacerse el amigable, así que le dije que Sí, y desde ese momento para él pasé a ser "Amigo", un nombre que no me cae para nada mal jaja, Amigo de acá, Amigo de allá... espero que nunca lo corrijan porque ahí si capaz pasa a ser bien mala onda, pero bueno, por suerte los últimos días trabajé con William, que, al primer día de trabajar las 8 horas con él vi que es buenazo. Trabajé muy bien con él buscándole los ingredientes de las recetas, llevando cosas a lavar, jugando al playero sirviendo aceite de oliva o vinagre en tachos de 50 kilos con mangueras que bajan desde el techo como si vinieran de surtidores gigantes, ayudando a mezclar y meter los ingredientes en las "ollas", y empujando hornos móviles.
También compartí tiempo con el señor Miyagi, así denominado por mí porque no le sabía el nombre. Un chino que al principio me cagaba a pedos por todo pero que después me decía "Very Good". Con él y con otra chinita, "la abuela rosa", me di cuenta que cuando un chino te repite todo mil veces porque no lo entendés y parece irritarse, o termina haciendo las cosas él, o simplemente te dice que no hagas eso que estás haciendo, al final te va a sonreír y te vas a dar cuenta que está todo bien. Quizás sepan que es difícil entenderles, o tal vez son lo suficientemente sabios como para al final saber cómo hay que ser.
Con esta chinita tengo una muy graciosa, para mí. He llegado a tal punto de confusión interpretando lo que me dicen que ya hasta cuando me dicen algo bien, y claro, creo que me están queriendo decir otra cosa, así que, en vez de buscarle una receta, como me dijo claramente que le busque, le busco un recipiente jajaja... O en vez de poner 20.7 kilos de Aceite de Oliva, pongo 20.27, aunque en este estoy seguro que me decía 20.27... menos mal que para la segunda vez que tuve que buscar esa cantidad leí en la receta que era 20.7... la primer tanda salió con un poquito menos de aceite no más, algo que sólo se yo y ahora ustedes... son rachas. Con William y Miyagi hice salsas de tomate, de ajo, de tomate y berenjena, y "chocolatada para gigantes". Estuve revolviendo Cacao y Agua en "vasos" de 50 litros, fantástico. Terminaba con la ropa totalmente cubierta en chocolate antes de cada break, así que ese día me tuve que cambiar 2 veces más de ropa. También trabajé con "el Danés", un hindú peticito, bien mala onda, que se llama Denish, y con Myat, un chico de Birmaña, copado que trataba de cubrirme cuando me mandaron a buscar la pelota adentro del arco de Orion en el último superclásico y yo dije que no estaba ahí jaja algo así pasó, pero no vamos a entrar en detalles. El primer día estuve con Lee, de Vietnam, poniendo frascos en una cinta transportadora, nada más, por 8 horas, con Michael (un chino que se llama Michael, sí claro), Ken, salido de rápido y furioso 3, que hasta tiene su Skyline, Nan, una chinita que pareció sorprendida cuando le dije su nombre, John, Martin (probablemente el único australiano en la parte de producción de la empresa) y Otto, un tailandés fanático del fútbol y del Liverpool, con el que hablamos de todos los equipos de Europa hasta que me sacaron de ese puesto y me llevaron para otro lado. Es así, cuando me requieren para hacer cualquier otra cosa, me llaman y voy, así que puedo hacer muchas cosas diferentes en un día, o una sola todo el día.
Uno de los encargados de decirme qué hago es Franklin, un chico de Ecuador muy copado y muy buena onda, en especial conmigo. Siempre en español me va diciendo si puedo ayudar a tal o a cual haciendo tal cosa. Siempre que pasa cerca me pregunta cómo va todo y me dijo que iba a pedir que me den más horas. Y siempre que quiero tener algo que hacer lo busco a él y me ayuda con lo que sea. La verdad que entre tantas lenguas derivadas del inglés, una cuota de español viene muy bien. Y entre tantas caras que pasan sin moverse, que alguien te salude y reconozca es genial. Pero bueno, de a poco, saludándolos yo cada vez que paso, hago que me saluden más y más asiáticos/as.
Todas estas personas de las que les hablé son algunos de los empleados que llevan mucho tiempo en la empresa y están fijos. Son los capos capos. Después están los empleados casuales, como yo, que vamos cuando nos avisan que vayamos, a veces sólo 2 horas antes de que empiece el turno. Hay unos chicos de Irlanda, varios, de Inglaterra, Italia, Irán, Estonia, Nueva Zelanda, Francia, India, Filipinas, Hong Kong, Perú, y cada día aparecen más. He trabajado con todos ellos en alguna ocasión, haciendo cajas , controlando productos en una ronda muy divertida, etc. Cada uno es un caso importante jaja en especial un irlandés que, en palabras de Karen es un “plato!”, ya que parece que vive fumado y con gran buena onda,  y el chico de Perú, con quien tuve un almuerzo muy interesante para mí, al rededor del libro que estoy leyendo, pero que en otra ocasión les contaré.
En fin, trabajar en este lugar está muy bueno, no por el trabajo en sí, sino por la experiencia. Nunca creí que iba a estar en una línea de producción como las que se ven en las películas o documentales, donde parece que todas las chinitas están robotizadas, cubiertas de barbijos, gorritos, guantes y demás, haciendo lo mismo por horas... nunca lo creí y nunca creí que iba a ser así, más humano de lo que parece, con chistes, errores, etc. Además es bueno porque tengo trabajo y estoy aprendiendo a aprovechar y disfrutar de cada momento, aunque sea frente a un horno de 500 kilos, limpiando el piso lleno de salsa, o ayudando a ensamblar una máquina que va a rellenar botellas de chimichurri japonés, sin desear que el tiempo vuele para volver a casa, de hecho, si me piden que me quede más horas, sin dudarlo me quedo, pagan más y mejor :P jaja... estoy contento con lo que hago, y sobre todo con todo lo que aprendo. Ahora se el origen de muchas cosas que comemos a diario, y aunque resulta gracioso que a la hora de almorzar, la hora de escuchar chino y lamentar haber dejado en pausa las clases de ese idioma, no haya qué condimento ponerle a mi sandwich, la paso bien charlando con alguien y preguntándole cosas de su vida.

Hay mucho más para contar y compartir, pero bueno, creo que es un lindo gran resumen y espero que se entienda mejor ahora qué es lo que hago. Les dejo estas palabras y me voy a comer una naranja, de las que nos dan en los breaks, que me lleve para el camino y llego a casa intacta ;)

1 comentario:

  1. Muy bueno, Camileto :)
    Entiendo lo del libro... cuando no te queda otra, hay que leer ;P En mi viaje a USA hice lo mismo pero en las esperas en los aeropuertos yo leía el libro de Tina Fey, jaa... creo que el tuyo es un poco más profundo :P
    Cuando empecé a leer la parte de tu caminata nocturna rumbo al bus, yo me acordaba de las nuestras saliendo de Tracy's house rumbo a la parada de la Chili... (además tengamos en cuenta que mucha caminata nocturna para el Rally yo no tengo que digamos :P).
    Seguí disfrutando y aprendiendo de todas estas experiencias a pleno! y cuando tengas tiempitos libres, seguí compartiéndolas con nosotros, que está muy lindo leerlos! :)
    Y acordate, si la chinita te dice "enitinels", te está preguntando si querés algo más ;)

    Y aprovecho para comentar sobre los posteos anteriores...
    Muy buenos los videos y las fotos! (en especial las "paparazzi" de Nati en el trabajo, jeje). Vos podés sacar fotos en tu trabajo?
    Y qué onda el Footy? parece una mezcla de varias cosas y nada al mismo tiempo. Está bueno? En algunas tomas pareciera que todos le están pifiando y haciendo cualquiera, incluido el árbitro. Y sumado al look ajustadito de los jugadores, parece una versión "alternativa" y un poco gay del rugby, jaj ;P
    Por último, cuando puedas, marcanos en un google maps por donde queda su casita! hoy estuvimos chusmeando un poco así que más o menos ya tenemos una idea... :)

    Saludos, bro! y saludos a Natacha! :D Besooo

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