Canberra la vella...

Empezaban a llegar los días fríos a Sydney, los meses en el calendario ya habían cambiado un par de veces, y con eso nosotros sabíamos que se acercaba la hora de dejar la gran ciudad, y que lo que habíamos estado esperando desde hacía mucho tiempo, desde antes de salir de Argentina iba a comenzar. Nos fuimos de la casa de Kevin en Sydney un martes 10 de Junio a las 7 de la mañana, con una lluvia que parecía cuidar nuestros intereses de no llegar mojados al colectivo y se interrumpía cada vez que pisábamos la calle, y nos dirigimos a la estación central donde tomaríamos el colectivo modernoso de Murray, con rumbo a Canberra. Fueron 3 horas y media de viaje, de las cuales Nati durmió aproximadamente 4, y yo traté de sobrevivir un poco para ver algo de paisaje, pero a 2 horas de llegar me rendí. Nos despertamos en una ciudad llena de verde. Estábamos en una avenida grande, tipo boulevar, con mucho parque entre las dos manos, muuuy lindo y encantador. Habíamos llegado a Canberra, una ciudad que yo encontré muy linda, de entrada, con mucho verde, con mucho espacio en las calles, entre los edificios... los pocos edificios que tiene en su pequeño y despoblado centro, y muchas casas en las "afueras", que están a 2 cuadras del centro, o a un lago. Con Nati elaboramos algunas teorías en las primeras horas: Cuando fuimos al parlamento nos dijeron la historieta de que Canberra fue elegida como capital del país porque entre Melbourne y Sydney se disputaban ese título y para llegar a un acuerdo eligieron la "village" de Canberra que estaba casi al medio, entre ellas, para poner la capital ahí. Suponemos que cuando lo decidieron Canberra habrá tenido 2.000 habitantes, y por eso pudieron diseñarla tan bien, con un lindo dibujo en un mapa, e hicieron todo muy espacioso y separado, con mucho parque. Parece muy difícil vivir ahí sin auto, ya que las distancias son largas y los colectivos son peor que en Córdoba (por su frecuencia), y más caros! Será por eso que casi nadie los toma. En fin, con Nati creemos tener la historia no oficial que cuenta que en realidad Sydney y Melbourne un día se juntaron a ver qué hacían con todos los loquitos lindos de sus calles, y en esa reunión decidieron mudarlos a Canberra con la excusa y el "privilegio" de estar eligiéndolos para poblar la capital. 2 en 1.
Pasamos 2 días, recorrimos el centro, tomamos té con torta, fuimos a algunos museos (en esto se parece a Washington, es la ciudad de los memorials y los museos) aprendimos algo de la participación de Australia en la 2da guerra mundial (casi me había olvidado que Australia es una extensión de Inglaterra) y otros conflictos, caminamos mucho al rededor de un lago muy lindo y tranquilo, tomamos chocolate con torta y visitamos el Parlamento, donde tomamos un café, sin torta. Al principio parecía que 2 días iban a ser poco, pero no, estuvieron bien, además el frío nos mandaba a casa temprano, junto con el horario comercial que cerraba casi todos los locales a las 5pm. Quizás si hubiésemos alquilado un auto podríamos haber visto más cosas, pero no se si valía la pena, todo iba a estar cerrado igual.
Así que así fue como pasó velozmente Canberra. Me enamoré, por sus barrios con casas grandes y parques cubiertos de hojas que me recordaban a otoños en La Falda, y me desenamoré por su falta de vida y distancias que me hacía acordar a Denver. Nati nunca llegó a quererla tanto, y de hecho nunca le gustaron mucho mis comentarios de ir a trabajar y vivir allá por unos meses luego de la temporada de esquí en Jindabyne... comentarios que nunca fueron muy serios :P
Y como les dije antes, fue así que luego de Sydney y una escapada de fin de semana, entre semana, en Canberra, llegó lo que más esperábamos, ese momento que tan convencidos estábamos que iba a llegar que hasta nos hizo empacar cosas que normalmente no hubiese llevado a un viaje, pero que sabía que acá sí o sí íbamos a usar... Pero antes tomamos un diferencial, viajamos 180 kilómetros más, por paisajes que me recordaban que en Septiembre el Rally Mundial se corre en este enorme país, planeé 50 veces como hacer para ir a verlo (es casi imposible!) me lo imaginé, escuchamos música, paramos en Cooma para ir al baño, y llegamos a Jindabyne donde la magia del viaje ahora sí iba a comenzar, y así lo hizo. Cuando llegamos a la casa que desde el centro de esquí nos reservaron, una chica que ya estaba viviendo ahí nos hizo un breve tour por ella, nos mostró nuestra habitación, y yo, que vi un tele de 42'' en un living grande, con un sillón enorme, agarré el control remoto, lo prendí, y ahí estaba él! Justo! diciéndome que mi casa en Jindabyne, que mi vida, se iba a llenar de magia, al menos, por un mes, empezando a las 6am de esa noche/madrugada, con Brasil vs Croacia, ao vivo! La vida se llenó de sentido y felicidad una vez más!

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