Ilusiones y desilusiones: La montaña rusa de la búsqueda de trabajo

Si fuera por nuestras ilusiones desde que llegamos a Australia, ya hubiésemos tenido 50 trabajos diferentes y hubiésemos conocido toda Australia en menos de un mes; por lo menos así lo vivíamos cada vez que una nueva oportunidad de encontrar un trabajo se nos avecinaba.
Esta es la historia de cómo dos personas,  pusieron todas sus energías y sueños en la búsqueda de trabajo, quedándose en el mismo lugar donde empezaron.
Al llegar a Australia, uno llega con distintas ideas de lo que quiere y cómo va a hacer para lograrlo, llega con un montón de ideas, páginas de internet, consejos y demás, pero la realidad muchas veces se hace presente al minuto en que la plata se empieza a ir, el trabajo no aparece, y comprar un agua te sale 4 dólares.
Empezamos con la idea de buscar un trabajo en un centro de esquí, por lo que le pusimos todas las ganas en eso: Ya estábamos, antes de empezar, soñando con las montañas, la nieve y esquiar de nuevo, cuando un millar de aplicaciones online nos despertaron, nos volvieron locos, para terminar teniendo entrevistas grupales, e individuales para distintos centros de esquí.
Y mientras tanto necesitábamos un trabajo acá, por lo que llenamos más y más aplicaciones por internet, hicimos llamadas por celular, mandando mails buscando trabajo, pero la esperanza nunca se iba y el optimismo tampoco. Así fue que con cada llamada por celular que recibíamos o mail de respuesta que teníamos, nosotros ya nos imaginábamos atravesando toda Australia para ir a trabajar.
Entre los trabajaos que figuran dentro de esa lista de “Estaría buenísimo”, y a los que mandamos solicitudes, están los siguientes:
·         Una gira con un circo por Australia, sí sí sí, así como suena. Un día aparece este anuncio en gumtree (página para buscar trabajo), un trabajo en un circo. No teníamos ni idea para qué ni dónde, pero bueno, ¿por qué no? Mandamos mail, y después como no recibimos ningún mensaje nos olvidamos totalmente. Luego de dos semanas recibimos una llamada, por suerte no sabemos porqué estaba guardado el número de “Nicole Circo”; no es un tema menor el que te devuelva una llamada alguien de los mil cuatrocientos números que llamamos, que no están registrados en el celular, que no tenemos ni idea para qué llamamos, ni de parte de cuál de nosotros dos (porque compartimos el número), así que fue un golpe del destino saber quién era que nos estaba ofreciendo trabajo. No lo podíamos creer. Pero hubo un pequeño problema, porque la entrevista era muy lejos, como a 300 km, y ya, aprendiendo de las experiencias pasadas, no queríamos gastarnos un montón de plata, irnos re lejos sólo para una entrevista, así que decidimos hacerle algunas preguntas desde acá para no sorprendernos después cuando fuéramos a la entrevista. Resulta que ahí nos enteramos que era para estar de gira con el circo, haciendo “Advertising” (publicidad), no sabíamos cuánto nos pagarían y Nicole quedó en respondernos eso, para antes de concretar la entrevista. Cortamos el teléfono, y más o menos que hicimos las valijas en nuestra cabeza. Estábamos super emocionados con este llamado salido de la nada, en un momento en que no encontrábamos trabajo, y nos entusiasmaba muchísimo la idea de trabajar en un circo. Averiguamos bien como llegar al lugar de la entrevista, entramos en la página del circo y estábamos saltando de la alegría, era simplemente esperar el mensaje de Nicole respondiéndonos que aunque sea nos iban a pagar algo, como para comprar comida. Pero el mensaje no llegaba y no llegaba y no llegaba. Nos pusimos impacientes, y le escribimos,  volvimos a estar más tranquilos al recibir una respuesta de ella diciendo que estaba en eso, que no se había olvidado de nosotros. Pasó la noche, despertamos a la mañana sin ningún mensaje, ya habiendo desempacado mentalmente y dejando ir nuestra ilusión de trabajar en el circo, para terminar finalmente escribiéndole y recibiendo la respuesta de que ya tenían el puesto ocupado.
·          Otro de los trabajos con los que ya estábamos empacando fue uno que resultó ser una tremenda farsa. Resulta que a veces dicen que es más fácil encontrar trabajo en las afuera, en lugares más pequeños, por lo que leyendo en blogs y hablando con la gente decidimos entrar en la búsqueda de trabajo afuera de Sydney. Según lo que sabíamos es como que te contactas con alguien de algún pueblito y de palabra te vas para allá a trabajar. A esta altura del partido, cuando ya habíamos estado buscando trabajo en Sydney por mucho tiempo (para nosotros), la desesperación se hizo presente y estábamos dispuestos a ir a cualquier lado. Por lo que un día escribimos un mensaje de texto para ir a trabajar en un granja en el outback, siendo que necesitaban dos personas. No recibimos respuestas esa noche, pero al otro día recibimos un llamado telefónico de “Sebastian” (que resultó ser el más chanta del mundo. No tiene nada que ver, pero Cai dice que le hacía acordar al Biyiyi :P), diciéndonos que nos encontremos en Manly antes de las 16hs para tener una entrevista. Resulta que para ir a Manly teníamos que tomarnos un ferry ida y vuelta, que nos salió 30 dólares en total, estando casi seguros que la entrevista era un trámite, para, al llegar a casa a la noche, armar las valijas e irnos para el “outback”. Pero para nuestra sorpresa, cuando nos sentamos en el café a hablar con Sebastián, que estaba acompañado de un chico sueco (que resultó ser más inteligente que nosotros), Sebastián nunca mencionó el trabajo en la granja en el outback. Nos pidió los curriculums y nos dijo que nos podría encontrar trabajo de kitchen hand (ayudante de cocina) y que nos iba a mostrar la casa ¿¿¿??? Esperamos a que pague (porque había estado tomando algo en el café) y ahí fue cuando el sueco inteligente se escapó antes de ir a ver la casa. Estuvimos esperando un rato al sueco antes de ir a ver la casa, lo llamó varias veces pero nunca contestó. En esos momentos tuvimos la oportunidad de charlar un poco más y entender la situación. Resulta que el tipo era un Francés de 22 años, que trabajaba para una “agencia”, que si te quedabas en la casa donde ellos te hospedaban, pagando una determinada cantidad de plata a la semana ($200), en teoría ellos te conseguían trabajo. Lo del trabajo en la granja y el outback “ya estaba tomado”. En fin, era toda una chantada para que ellos ganen plata. Perdido por perdido, fuimos a ver la casa igual, que nos la había venido como que estaba a 10 min en auto (que resultaron ser 30 min) cerca de la playa, (que resultó ser un pedacito de playa lejos, con muy poca agua). Llegamos y la casa era horrible, sucia y desprolija.  Decíamos que podía ser un plan B por si desesperadamente necesitábamos que nos consigan trabajo, pero quedó descartado, no sólo por lo chanta del tipo que era en sí mismo una agencia, sino también por lo enojado que se vio a uno de los chicos que se hospedaba en la casa y que lo recriminó a Sebastián por no llevarlo a tirar CVs esa tarde como le había prometido… Así fue como finalmente volvimos a nuestra casa luego de un largooooo viaje, y nos quedamos en Sydney, una vez más.
·         Trabajo de Fruit picking (recolección de frutas). Cuando empezamos a buscar trabajo en esta área encontramos nuevamente algunas chantadas de acá, ya que parece que capaz se aprovechan que los que quieran alargar la visa de work and holiday, como la nuestra, tienen que hacer 88 días de trabajo en una granja. Entonces todas las ofertas que encontrábamos venían de la mano de “pague una suscripción de 100 dólares y le damos trabajo” o cosas así. Por lo que la primera vez que encontramos un trabajo de fruit picking que nos pareció que era confiable, hablamos y parecía que el trabajo era nuestro. De hecho lo era, pero como teníamos entrevista de trabajo para un centro de esquí, decidimos esperar a que pase y después ir. Ya teníamos averiguado precios de pasajes y todo, y habíamos quedado con la persona que nos daba el trabajo de hablar después de la entrevista. Se nos ocurrió la idea de chequear la confiabilidad del lugar, escribir en Facebook para ver si alguien conocía Mildura, la ciudad, y tenía buenas experiencias. En 5 minutos creo que recibimos millones de comentarios tirando abajo el lugar, y así fue como en el medio de todo esto no sabíamos qué hacer, si tomar los 50 comentarios malos, o los 0.5 buenos. Llamamos a un ente del gobierno que se encarga de dar información al respecto y nos dijeron que en esta época era mejor no ir hacia aquella zona, y que además tengamos cuidado con la gente que te dice que te quedes en su hostel y que ellos te dan el trabajo, ya que podés pagar muchas semanas ahí hasta que realmente te llevan a recolectar algo. Finalmente mientras decidíamos, nos surgieron nuestros actuales trabajos, así que esa desilusión terminó convirtiéndose en la ilusión que tenemos todos los días yendo a trabajar en esta maravillosa ciudad. La chica con la que habíamos hablado para ir a Mildura, muchos días, mágicamente, nos escribió para ver si aún seguíamos interesados en ir… Fue muy sospechoso, ya que luego de un breve intercambio de mensajes nos dio a entender que a pesar de lo que el gobierno dijera ella estaba juntando mucha fruta y que teníamos que ir. Creemos que nos quedaremos con la duda de si de verdad hubiésemos podido ir a trabajar allá y conocer la zona, o si simplemente la chica tenía algún arreglo con el dueño del hostel y los campos, un “si traes dos te quedás gratis”.


Qué más podemos decir… la ilusión está intacta! Y más a un mes del mundial ;) 

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